9 ene. 2013

Capitulo siete: Desconcierto


Bueno, nuevamente un capitulo de conociéndote  Sé que he dejado pasar mucho tiempo, pero aquí estoy.. Ojala puedan volver a leerla, así como yo pude volver a escribirla.



Desconcierto.


Nadie me recordaba a ese chico. Yo sabía que el coordinador nos había visto, que con Marissa habíamos hablado de él, pero nadie me decía nada.Era como si se hubiera esfumado y nadie lo recordara. Yo sabía que existía, yo sabía que algo había pasado entre nosotros. Las marcas de cuerpo lo decían. ¿Cómo podía ser que no lo recordara? ¿Cómo podía ser que nadie lo recordara? En varias oportunidades de mi vida llegué a pensar que estoy algo loca, pero este echo en particular me hacía sentir totalmente desquiciada. 

Si lo pensaba detenidamente, todo podía tener una explicación relativamente lógica: Me habían secuestrado los extraterrestres poniéndome a prueba. Me pusieron en un micro igual al mío, replicaron a mis conocidos, y ahora estoy engendrando el primer alíen en la Tierra.Era una buena teoría, nadie me lo podía negar. Era eso o que, tal como ya había pensado, dormida me hubiera lastimado las extremidades y que todo no hubiese sido más que un sueño erótico.

 Vamos, quizá, solo quizá, debería dejar de pensar en aquello y empezar a disfrutar de mi viaje. ¿O no era a eso para lo que había venido?

 Retiramos los trajes de nieve, y, por ese día por lo menos, todo continuó sin percances. Cenamos y el extraño de ojos verdes no estaba en el comedor. Yo me sentía fuera de mi, completamente diferente, confundida.

 Nos reunimos en el centro de un hall con todo el contingente con el que habíamos viajado, el coordinador, junto con un gerente del hotel, nos daban la típica charla de ‘El que rompe, paga’ y luego nos informaron que al día siguiente iríamos al cerro a tener el primer contacto con la nieve. Debíamos despertarnos temprano, a las 8 nos reuniríamos todos en el hall.

 La primer noche de boliche llegaba. Yo había previsto la situación de la vestimenta, sabia que no tendría tiempo ni ganas de pensar en qué ponerme, por eso ya desde mi casa había preparado en bolsas la ropa que usaría cada día.

Día 1: minifalda negra y una remera que dejaba que se vea el piercing del ombligo color blanco con brillos plateados. Medias en las piernas para que no se noten las marcas y zapatillas para poder bailar cómoda.


 —¡Por Dios! Pero si estas hermosa. — Dijo Ryan. Yo tenía esta confusión tan grande sobre mis hombros, no sabía como manejar la situación. Lo que le estaba haciendo a Ryan no estaba del todo bien, no debía darle falsas esperanzas... crearle una ilusión de lo que podríamos volver a ser pero sin saber de si podría lograrlo cuando la confusión pasara.


 Me decidí por volver a poner una distancia con él, no era justo para ninguno de los dos que siguiéramos de esta manera. — Escucha con atención Ryan. Se que todo lo que ha pasado hoy significa mucho para tí, pero no se, exactamente, lo que significa para mí. Estoy muy confundida y no quiero que ninguno de los dos salga lastimado, otra vez.


 — Sam, yo entiendo perfectamente lo que me dices, pero realmente necesito que tu entiendas que lo que pasó hoy me hizo el chico mas feliz del mundo, y es lo que estaba esperando desde hace tiempo. No quiero que te confundas y si estas conmigo quiero que sea porque de veras lo quieres, pero... ¿Sabes qué? Quizá sea algo masoquista, pero prefiero tenerte de esta manera a verte y no poder tocarte. Esta semana Sam, por favor, volvamos a ser lo que fuimos, revivamos nuestra relación. Y cuando regresemos a casa, si tú no quieres, si mis ojos azules que tanto adorabas ya no causan el mismo efecto que antes sobre ti, lo entenderé y ya no te molestaré más.


 Las palabras de Ryan se sentían demasiado sinceras. Su propuesta era algo 
que no sabía exactamente, si debía aceptar o no. La parte final, la de que no me molestaría mas, era la que esperaba escuchar desde hace mucho tiempo, pero ahora que veía su parte sensible y no tan egoísta, me hacía replantearme si realmente quería dejarlo ir. ¿Por qué todo tenía que ser tan agobiante y confuso?


 — No me presiones, por favor. Tú sabes que cuando informo algo es porque ya es una decisión tomada. A lo que puedo acceder, si tú quieres, es a que seamos amigos, como lo éramos antes de que todo pasara, antes de que seamos novios y lo arruinaras, antes de que me haya acostado co... — ¿Yo acaba de decir a Ryan que me había acostado con alguien? Un segundo... ¿Yo me había acostado con alguien? ¿Por qué dije eso si ni siquiera recordaba haberlo echo?


 La reacción de Ryan fue realmente sorprendente. Parecía que se habían invertido los roles, que él era la mujer engañada y yo el macho sinvergüenza. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y cuando digo ‘se llenaron’, es porque realmente parecía una catarata.


 — ¿Qué hiciste qué? ¿Cuándo? ¿Con quién? — ¿Cómo haría para decirle que no recordaba cuándo, ni con quién, ni dónde? Eso le partiría mas el corazón de lo que ya se lo había partido el solo echo de que yo hablara tan apresuradamente al punto de no saber ni lo que decía. Quería abrazarlo, decirle que no era verdad, pero sabía que luego de lo que había dicho él no aceptaría mi abrazo ni creería que no era verdad.


 — Yo, realmente no lo hice. Perdón, no sabía que te afectaría de esta manera. No pensé al decirlo, salió solo, como si alguien me estuviera dominando. Es realmente muy extraño.


 — Mientes. ¿O sólo lo dijiste para ver como reaccionaba? Realmente, no sé cual de las dos cosas es peor.

 Era impresionante como todo se había ido al diablo con solo 6 palabras de mas. — Por favor, Ryan, perdóname. No quise decirlo, tú sabes que soy demasiado tímida como para hacerlo. Yo no quería decir eso, salio pero en ningún momento lo pensé...


 — Podrías empezar a pensar un poco más antes de hablar.

 En ese momento deseé con todas mis fuerzas ser Marti Mc Fly, poder ir al pasado y pegarme una cachetada a mi misma antes de decir lo que había dicho, o ser un ‘hombre de negro’ y con ese aparatito borrar la memoria de Ryan. Un momento... ¿y si alguien me había puesto frente a ese aparato a mi? No. No podía ser.Las lágrimas de Ryan cesaron, y se fue sin decir mucho más.


 Yo no pude contener más mi llanto y me tire en la cama para hacerlo. Era muy doloroso que te lastimen, pero ahora sabía, que era más doloroso lastimar a alguien que te importa, saber que tienes la culpa y no poder hacer nada para remediarlo.


 No entendí mucho de lo que pasó después, solo se que Marissa y John lograron que ambos fuéramos al boliche, aunque por separado. Ryan con John y yo con Marissa.Esta noche, ahogaría mis penas en alcohol, y, estoy casi segura, que Ryan también. Si bien él no era virgen, siempre quiso ser el mi primer hombre. Y no entiendo porqué le dolió tanto, si hace meses que ya no estamos juntos. Todo seguía siendo muy confuso.


 El boliche era muy lindo, hacia honor a su fama, de uno de los mejores del país. Con Marissa tomamos mucho, pero no al punto en que la noche es un agujero negro y al otro día no puedes ni levantarte. Fue una noche de chicas, en que bailamos como si nadie nos viera, y, al parecer, eso gustaba mas que las tímidas que se quedaban contra una pared, nos sacaban a bailar de a 4 chicos a la vez a cada una. Esa noche, fue un descontrol, pero no hicimos nada malo, solo bailamos.


 En un momento de ese descontrol ciertos ojos, a pesar de la iluminación tenue de los boliches, llamaron mi atención. Era ojitos verdes, era él. Lo sabía, lo sentía. La brisa fresca, la erección de los vellos de todo el cuerpo, las palpitaciones. ¿Sabría ese extraño por qué yo recordaba tanto sus ojos?


Quise ir a hablarle, preguntarle por qué pasaba todo esto, de dónde conocía yo sus hermosos ojos verdes. El alcohol me daba esa valentía, ya que, si estaba diciendo disparates, parecería borracha en lugar de loca. Comencé a caminar hacía él, mirándolo fijamente, pero desapareció. Un segundo que miré al piso para no tropezarme, y desapareció.


 Volvimos no muy tarde por dos razones. Uno: Al otro día debíamos levantarnos temprano. Dos: Nos habían llevado al boliche a las 10 de la noche. Por más que quisiéramos, aguantamos hasta las 3 AM solamente.


 Esa noche Marissa y yo dormimos en la misma habitación. No hacía falta decir nada, ella sabía que la necesitaba.


 Mis   buscaban la salida a esta pesadilla mientras el rocío mojaba mi rostro, la sangre estaba en mis  y el cuerpo a un costado ¿Qué mas   quería para convencerme de lo que había causado?  Había espacios vacíos en mi cerebro que no lograba rellenar, y el irritante pitido de la alarma del auto que no dejaba de sonar. ¿Cómo había llegado a este lugar? ¿Como me convertí en una asesina? 


Miles de preguntas se formulaban con la misma rapidez en la que mi cuerpo se movía por si solo y arrastraba a la oscuridad al cuerpo de la mujer muerta, una total extraña para mi.  Refregué mis manos en mi ropa para limpiarlas, luego sin mucho preámbulo, tome la botella de alcohol barato que estaba a un costado del cuerpo magullado de la mujer que asesine y lo rocíe enérgicamente arrojando también la botella. 


Saque el encendedor del bolsillo trasero de mis jeans y encendí el cuerpo, viendo como se quemaba con rapidez, las llamas azules y anaranjadas bailaban sobre el bulto y en mi mente seguían sin aparecer las causas por las cuales había asesinado a esta mujer. 


Yo siempre había sido normal, buena alumna la mejor en mis calificaciones, buena amiga, no era una chica solitaria, nunca había matado ni siquiera una mosca pero me había atrevido a matar a esta persona y no solo eso, si no que también ahora estaba eliminando las pruebas de mi delito como toda una 
asesina. 


Observe por un instante mas como se chamuscaba el cadáver y luego me di a la fuga, pase por el auto que no paraba de sonar con la maldita alarma, rebasándolo sin ningún problema no tardaría alguien en llegar de los edificios de mi espalda y no quería ser vista junto el bulto deforme que seguramente hace unos minutos atrás era una persona. 


Llegue al hotel, me metí a la ducha y me sentí más sucia que nunca ¿Qué demonios había pasado? Me preguntaba una y otra vez, mientras las gotas calientes lavaban mi cuerpo mas no mi alma y la culpa se instalaba en mi cerebro.


Escuche un rasqueteo incesante contra mi ventana abrí los ojos adormilada y frente a mi una sombra se expandía por mi cama, sentía mis músculos pesados, no podía moverme un centímetro y el olor a carne quemada era nauseabundo, intente gritar cuando la luna se poso en lo alto iluminando por un corto periodo la habitación y pude ver la cara desfigurada que me observaba a los pies de mi cama… 


En ese momento desperté. Estaba aterrorizada. Miré a mi lado y Marissa estaba completamente dormida. Por la ventana pasaba la luz de la luna, todavía era de noche. Miré el reloj, eran las 5:30 AM. Fui al baño, a lavarme la cara, a repetirme a mi misma que era un sueño, que era solo un sueño. Mientras estaba frente al espejo, tocaron la puerta. ¿Quién sería a esa hora?
Todavía algo aterrorizada fui a abrir la puerta, pero no había nadie allí. De casualidad miré al piso y encontré un sobre negro con mi nombre escrito en él y una rosa azul.
Sí, el sobre, era idéntico al de mis sueños y también estaba vacío.

2 comentarios:

  1. Bueno, bueno, bueno! Ya sé que fue un sueño! Pero no puedo evitar decirlo! Sam, zorra borracha y ahora asesina! jajajaja! Bueno, ves lo que te digo de que no importa la extensión? Lleno de emoción estuvo! Definitivamente hay que aprender a tener la boca cerrada! Claaaaaaaaaro! Probre Ryan! Igual esta bien, que sufra por perro! Jhon y Marissa tiene que dejar de c*jer a hora por la culpa de estos dos! FUCK! Bueno, pero el sueño! =O Estoy intrigaaaaaaaaado! Escribí rapidooooooooooo! =)
    Beso!!!

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  2. :OOOOOOOOO ¡¿WTF?! Soy nueva leyendolo, eres MUY buena en esto! Obviamente es una asesina!!! Por favor no dejes de escribirlo! :*

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