25 ene. 2013

Capitulo diez: Lo que debía, lo que quería.

La voz se está corriendo, ya no sólo los vecinos lo saben. Les agradezco mucho a todos los nuevos lectores y espero profundamente que disfruten de cómo va fluyendo esta historia al mismo tiempo que yo lo hago al descubrirla día a día.


Capitulo 10:
Lo que debía, lo que quería.



Desperté pero seguía dormida. Demasiada suerte había tenido el día anterior, quizá por los nervios de la inexistente pelea con Ryan me habían despabilado temprano. Pero ya no era el caso.

Marissa casi me tira de la cama solo para ver si su traje de nieve estaba debajo de mí, la desordenada había olvidado dejar sus cosas preparadas para el día que venía.

Miré el reloj del celular y era muy, muy, temprano para mi gusto. Como pude llegué al cuarto de baño para lavarme la cara y los dientes. No estaba segura si debajo del traje de nieve, especialmente de los pantalones, debía ponerme ropa pero por las dudas me puse unas calzas bastante ajustadas por si pasaba cualquier cosa, como por ejemplo el accidente de ayer, y debían sacarme el disfraz de telletubie. No peiné mi cabello, sólo me coloqué un gorrito de lana.

Salí sola de la habitación y baje unos cuantos pisos por las escaleras para llegar al desayunador. Me serví un café con leche y un brownie de chocolate. Cafeína y azúcar, lo necesario para despertarme, aunque sea solo un poco. Al momento de elegir en dónde me sentaría a desayunar vi a lo lejos a Gaspar parado haciendo señas para que me siente junto a él y sus amigos. No por antisocial, ni antipática, decidí sentarme sola. No es que todos sus amigos me hubieran caído mal pero que él estuviera interesado en mi me causaba asco. Y también estaba Lindsay, que ella si me desagradaba.

Desayuné sola y me dirigí al hall a esperar a que todos los del grupo al que yo pertenecía estuvieran allí listos para la excursión del día: Esquí.

Algunos se retrasaron, pero solo un poco, y retrasándonos a los demás al hacerlo. No sabía, exactamente, que esperar de esta excursión. Por una parte estaba emocionada pues parecía un deporte divertido, pero por otra, ningún deporte es fácil y todos tienen sus trampas.

El viaje en el bus fue de lo más normal. Ryan intentaba cortejarme, hacerme reír, coquetearme. Realmente había cambiado esa parte de su personalidad que yo siempre había odiado y resultaba bastante agradable pasar tiempo con él.

Al llegar, bajamos de bus y comenzamos a caminar. Había que ir a una parte bastante alta del cerro, deberíamos caminar y luego tomar transporte aéreo. Sonaba mucho mas elegante llamarlo de esa manera, realmente viajaríamos en aerosillas.

No estaba muy segura si por lo media dormida o si por otra cosa no pensaba mucho en todo lo que me había ocurrido, pero lo que sí tenía claro, es que había varias lagunas en mi memoria.

Intentaba rememorar. Ryan siendo un idiota, yo pensando en dormir durante todo el viaje, Marissa histérica por lo emocionada, John enojado conmigo... ¿Por qué John había estado enojado conmigo?

Durante ese pensamiento, sentí una brisa fría en la parte alta de mi espalda. Estábamos rodeados de nieve, eso era completamente normal.

El momento en que entablé conversación con Frederic, ese momento en que la parte desubicada de mí tomó a mi cuerpo en sus manos y me hizo quedar como una completa idiota. Donde me había perdido en sus ojos negros. El baño del bus... un momento. ¿Por qué recordaba con tanta exactitud el baño del bus? ¿Por qué era relevante para mi recuento de sucesos?

El sueño tan extraño del que desperté lastimada y prediciendo la aparición de ciertos sobres vacíos y hermosas rosas en mi vida.

Ryan siendo no tan idiota y yo cayendo en sus redes una vez más. ¿Por qué me había permitido volver a darle esa oportunidad si tan solo al momento de comenzar el viaje yo estaba completa y totalmente segura de lo que nunca volveríamos a hacer con él? Aparte que, hasta ese momento, era el mismo arrogante idiota que me desagradaba.

Aquella discusión inexistente con Ryan a causa de un hecho que no recuerdo haber echo antes de ese intercambio de palabras.

Y por ultimo, todo lo que había ocurrido el día anterior. Mi accidente, y lo dulce que había sido Frederic para conquistarme. Aunque realmente, teniendo tiempo para pensarlo, él y yo no habíamos pasado tanto tiempo juntos como para que conociera mi complexión de la manera en que la había descripto. Y por otro lado, mirándolo a lo lejos, descubría que no me atraía tanto como yo había pensado.

Ese era un golpe bajo a mi misma. No solo había tenido mi primera vez con alguien que tiene fama de mujeriego, que además es un completo desconocido, sino que tampoco me atraía.

Intenté rememorar con más fuerza, saber por qué había echo aquello, pero fue el mismo Frederic quien me interrumpió.

— Chicos, ya llegamos a las aerosillas. Escúchenme con atención. — Dijo al momento en que todos nos acercábamos a él para escuchar lo que decía. — Cada uno debe tomar un casco. Cuando el encargado de las aerosillas se los diga, deben pararse sobre la marca amarilla que esta sobre el piso, y prepararse para que algo les golpee el trasero. — Provocó algunas pocas risas ese comentario. — Igualmente, yo y el especialista estaremos a su lado para ayudarles a subir. El aparato no los esperará, así que estén listos. Y por ultimo, no hagan nada entupido como hamacarse, saltar o querer tirarle algo a los que estén delante o detrás. No queremos mas accidentados. Aquí podría ser fatal.

<En esta atracción, se pueden sentar sólo dos personas. Así que escojan alguien con quien subir, y recuerden, que esto no solo les sirve para llegar hasta donde esquiaremos, sino que también podrán observar un paisaje inigualable desde una perspectiva única. Escojan bien con quien lo compartirán.

Inmediatamente pensé en Marissa, pero seguramente, ella lo habría echo en John, y yo no era quién para impedírselo. Nuestros nuevos amigos eran número par, de todos modos podríamos mezclarnos con ellos. Seguramente la chica de piernas largas, Katherine, querría ir con Ryan, y realmente me venía como anillo al dedo aquello, Lindsay querría ir con uno de sus hombres ya que no había mucha piel entre nosotras, y yo seguramente iría con Gaspar. No. Idea descartada.

Siendo sinceros, a pesar de que la idea de que Katherine coqueteara con Ryan me gustaba, de ese modo él no estaría encima de mí todo el tiempo pero eso solo funcionaría lo que dure el viaje. Luego Ry estaría en nuestra pequeña ciudad y Katherine en donde sea que ella viva a muchos kilómetros de nosotros.

Al fin y al cabo, por más que Katherine tuviera éxito y lo enamorara, eso no duraría más de unos cuantos días.

Yo debía y prefería ir con Ryan.

— ¡Hey, Ryan! — Llamé al tiempo en que me sonrojaba. No estaba segura del por qué a esa reacción, pero así sucedía. — ¿Te gustaría compartir las aerosillas conmigo? — Al principio me sentía algo avergonzada, pero al terminar la frase ya estaba mirándolo fijamente a esos ojos azules que tanto me habían gustado siempre.

Su rostro se llenó de alegría. Su sonrisa crecía más a cada segundo, si es que eso fuera posible. Odiaba darle falsas esperanzas todo el tiempo. Él me estaba demostrando ser mas maduro que en nuestro primer periodo de relación, constantemente demostraba que había cambiado y que era una nueva persona para mí.

— Claro. — Dijo y luego lo pensó un momento. — ¿Pero sabes qué sería realmente muy divertido? — Continuó con una mirada cómplice llena de picardía.

— ¿Qué?

— Que yo o tal vez tu, fuéramos en el paseo con Marissa, en lugar de John. — ¿Con Marissa? Un momento... ¿Qué le estaba pasando por la cabeza a Ryan? ¿Es que quería separar la hermosa pareja que ellos formaban? Yo estaba colérica en ese momento, no sabía qué pensar de él ni de esa extraña idea que había tenido.

Quizá, en su superficial cerebro escondía el anhelo de ser a quien todos envidiaban. Al que yo no le haya dado esa oportunidad iría tras Marissa, ya que amabas siempre fuimos consideradas las mas bellas por todo el resto entre las demás chicas.

— ¿De qué rayos hablas, Ryan? — Pregunté con evidente descontento en lo que él acababa de decir.

— Marissa le tiene miedo a las alturas. ¿Es que no lo recuerdas? — Replicó rápidamente defendiéndose. — Sería muy divertido ir con ella haciéndole sanas bromas. Ambos sabemos que John no se lo haría, ella lo domina demasiado como para que él pudiera hacer eso.

No podía creer que hubiera pensado tan mal de él, cuando todo lo que quería hacer era una broma a Marissa. Me estaba comenzando a sentir realmente mal por eso.

— Ah, eso era de lo que hablabas. — Dije, pero sin poder sacar aún la expresión de descontento de mi rostro.

— Podríamos fingir que nos peleamos, así Marissa se sentiría obligada a ir contigo para consolarte y ¡Bingo!

— ¿Recuerdas que tenemos nuevos amigos ahora, Ryan? Incluso si Marissa quisiera dejar de disfrutar este momento hermoso con su novio para consolar a su mejor amiga de una pelea inexistente... Porque, vamos, seamos sinceros, ¿Cuánto tiempo podré mentirle? Se dará cuenta que fueron patrañas y se enojará.

— Tienes razón en eso. Sin contar con el aspecto de que John también quiere hacer este paseo con su novia y tienes razón en ese punto de que ahora tenemos nuevos amigos. Él rápidamente nos ubicaría con ellos.

— Katherine estaría encantada de ir contigo. — Reí dándole un codazo suave.

— Y Gaspar contigo. — Dejé de reír al instante y Ryan enarcó una ceja.

Más allá de que no quisiera nada con él, todo su ser me era completamente sexi, incluso dentro del traje de nieve. La forma en que se paraba, la forma en que me miraba, aunque tenía ojeras claramente visibles... era un seductor nato.

— Eso ni pensarlo. — Dije riendo. — Quizá deberíamos dejar tu magnifico plan para la bajada.

— ¿Bajada?

— Por supuesto Ryan. Si las sillas nos suben, las sillas nos bajarán. ¿O es que acaso no ves que las sillas al volver traen gente?

— ¿No bajaremos esquiando? Pensé que la gente que bajaba por aerosillas lo hacía por falta de valentía a hacerlo esquiando. — Reí ante esa ingenuidad.

— Ryan, mira hacia la montaña. — Pasé mi brazo por su espalda y ambos miramos ese magnifico paisaje digno de postal que teníamos delante. — ¿Puedes observar la cantidad de árboles y rocas que hay? — Asintió. — ¿Has esquiado alguna vez en tu vida?

— Si, una vez. Cuando tenia nueve en un viaje que hicimos con mi familia.

— En 18 años, Ryan, has esquiado tan solo una vez cuando tenías nueve. ¿No crees que para poder bajar por allí, sorteando obstáculos naturales realmente peligrosos, hay que ser un profesional que esquía con frecuencia? Sin contar con el hecho de que si un profesional capacitado y entranado se atreve a hacer cosas como esas, toma todos los recaudos necesarios. Como estar bien descansado, por ejemplo.

<Es lógico que una persona común y corriente, sin conocimientos ni capacidad carezca de la valentía para llegar hasta abajo en dos pedazos de madera.

— A mí me gustaría hacerlo. — Dijo con su mirada visionaria.

— ¡Ryan, te mataras!

— Quizá no. Y si no sucede, seré admirado por todos por mi hazaña.

— Claro, y si no mueres, caes en coma y no lo verás. No seas idiota.

— Si caigo en coma ¿estarías a mi lado hasta que despierte?

— No te pongas en el papel de tarado. Estoy a tu lado ahora para impedirte que lo hagas. Si lo haces, ya es decisión tuya y por supuesto que no pasaré mi juventud o tal vez mi vida por una estupidez. Además, no somos pareja ni nada como para que tuviera la obligación de hacerlo.

Primero reía como un tonto niño regañado. Pero con mi última frase había llegado a herirlo.

— No creí que consideraras una obligación el pasar tiempo conmigo. — Comentó realmente triste.

— Ryan, no me malinterpretes. Últimamente, me agrada pasar tiempo contigo. Se nota que has crecido y que eres mas maduro que antes. No pensaba herirte con lo que dije. Simplemente, que si una persona cae en un coma irreversible es muy complicado que despierte. Y si bien me importas, es el trabajo de tu madre o tu futura esposa, el quedarse contigo.

Toda esta conversación la habíamos entablado mientras hacíamos la fila para subirnos a las aerosillas. Al momento en que terminé de hablar, ya había llegado nuestro turno.

Me posicioné en la marca amarilla, y tal como Frederic había dicho, un señor y él estarían ayudándonos a subir. Debo admitir que me causaba pudor mirar a Frederic, incluso estar cerca de él. Por lo que me puse del lado en que el extraño me ayudaría. Éste me tomo del brazo contrario al que quedaba junto a Ryan y me dijo que cuando diera la señal, solo me sentara que él me ayudaría. Y así lo hizo, tan solo un momento después estábamos comenzando ese maravilloso viaje.

Pasábamos por encima de árboles y arroyos, rocas y nieve. Mirar hacía abajo, particularmente yo que no tenía vértigo, era tener una vista realmente impresionante.

— Sam... — llamó y de inmediato lo miré. Él busco mi mano y la tomó. Hacía demasiado frío allí, y por la altura el viento soplaba más de lo que estamos acostumbrados, debido a esto, el contacto era placentero. Ryan no sabía con exactitud como continuar. Y en ese momento, temí. Temí porque sabía lo que vendría y no sabía cómo decirle que no. — Quiero que sepas, que aprecio mucho todo lo que haces por mí. Sé que en verdad no te agradaba demasiado la idea de hacer este viaje, mas me lo estas haciendo pasar genial. Lamentaría mucho que sea como dijiste, que es una obligación compartir tiempo conmigo. — Tenía razón. Pero debía mentirle.

— Estas sacando las palabras de contexto. No es eso lo que te dije.

— De todos modos, no puedes negar que si hubieras podido elegir no me habrías escogido a mi para compartir esto. — Nuevamente, estaba en lo cierto.

— ¿Qué te ocurre? Estas muy negativo. ¿Fui yo quien te pidió que compartieras esto conmigo? ¿Es que no lo recuerdas?

— Sí, cuando la alternativa era Gaspar. ¿Crees que no me he dado cuenta? — Ya no se me ocurrían más excusas que darle. Me limité a continuar mirándolo. — Es difícil y cuesta muchísimo, pero estoy cambiando por ti, Samara Williams. Cada día que pasa quiero ser la persona que te mereces, la persona que realmente elijas por sobre las demás. Aprecio mucho el hecho de que eres conciente de esto, de que eso no sea invisible para ti, mas no puedo entender por qué no cambias de parecer.

<Estoy desgarrándome por dentro. Sé todo lo que ocurrió con ese idiota de Frederic. Y yo sigo preguntándome: ‘¿Por qué? ¿Por qué con él?’, si sabes que yo te amo y que daría todo por volver a tener tus caricias. — ¿Cómo rayos él se había enterado de lo de Frederic? Marissa no sería capaz de contarle. Tampoco creo que haya escuchado detrás de la pared cuando le conté a mi mejor amiga, me había asegurado de hablar realmente bajo.

— Ryan...

— Cállate y déjame terminar.

< A pesar de eso, a pesar que ya no te importo en lo mas mínimo, sigues cuidándome, ocultándome las cosas que sabes que me harán daño. Además, considero que hacerlo con Frederic, fue un error. Te conozco Sam, y veo como lo miras. Tú no estas enamorada de él, te avergüenzas de estar tan solo cerca suyo o de tener que mirarlo.

<Sé que no eras tú cuando lo hiciste, tal vez estabas en estado de shock o algo. Lamento no haber estado allí para cuidarte. Te pido disculpas por eso. — ¿Es que Ryan se estaba echando la culpa a sí mismo por lo que yo había echo? Si bien tenía razón en cuanto a lo del arrepentimiento, no era su culpa el error que yo había cometido. — Por eso te quiero pedir formalmente que me des otra oportunidad. Otra oportunidad para demostrarte todo lo que me importas y significas para mí, para cuidarte y respetarte pero por sobre todo para amarte.

Cualquier otra chica habría hiperventilado. Me miraba con esos hermosos ojos azules que tenía. Su cabello apenas se notaba debajo de la capucha. Sus rasgos eran perfectos. Y por primera vez, él había asumido la culpa de algo. Aunque no tuviera nada que ver con él, él asumía que había sido su error, mas no era así. Era yo, todo el tiempo, el problema allí era yo. Los roles se habían invertido, nuevamente. Él era el perrito mojado, con esa mirada de súplica angustiante y yo era la adolescente caprichosa e histérica que iba y venía y solo se preocupaba por lo que ella quería.

En una primera instancia de este viaje Ryan me había propuesto algo similar, ser su novia de viaje mas yo me encargué de arruinarlo, cuando realmente, no era tan mala idea. Y ahora allí me encontraba, sintiéndome fatal si le decía que no. Entonces concluí con que tal vez, no sería tan malo dejar de pensar tanto en mi misma y en lo que yo quería y dedicarme, aunque sea por el resto del viaje a complacerlo. Después de todo, se lo debía.

— Me dejas sin aliento, Ryan...

— Puedes limitarte a un ‘no’, si eso es lo que en verdad quieres, en vez de entablar todo un discurso innecesario.

— ¿Recuerdas, a comienzos del viaje, cuando me pediste ser novios por estos días? — Asintió. — después de todo lo que hemos pasado, creo que puedo decirte que sí a eso. Y luego... — En ese momento me llamo la atención la rama de un árbol. Sus hojas tenían un color particular, entre verde y azul. Eso, sumado al color rojizo que el atardecer daba a la corteza me hizo recordar algo. No sabía con exactitud qué. Quizá era una camiseta con esa gama de colores, o tal vez unos hermosos ojos. Y a la vez, una brisa muy particular pasó por allí, erizándome el vello de todo el cuerpo y causándome escalofríos. —... luego veremos qué pasa.

Eso era suficiente para que él festejara esa victoria con una sonrisa y luego con un beso, que a decir verdad, fue muy oportuno que justo sucediera cuando tomaban la famosa foto de las aerosillas.

La excursión de esquí fue lo que esperaba. Nos enseñaron a esquiar y luego de varias caídas nos dejaron hacerlo en una pendiente no muy grande.

Marissa y John casi lloraron de la alegría al saber que Ryan y yo habíamos vuelto a ser novios, festejaron el hecho como si de ellos mismos se tratara.

Al volver por las aerosillas Ryan olvidó su plan de asustar a Marissa y de bajar esquiando. Solo pensó en abrazarme y contemplar en silencio el paisaje al cual nos enfrentábamos.

Al llegar al hotel, ya era de noche y fui la primera en subir debido a que los nuevos amigos se quedaron jugando al billar con John y Ryan, y Marissa había decidido ocupar una de las computadoras con acceso a Internet.

Apenas abrí la puerta de la habitación, ya era casi una costumbre encontrar el sobre negro acompañado por la rosa. Pero esta vez no solo estaban el sobre y la rosa. Tenía al misterio de los ojos verdes delante de mí.

10 comentarios:

  1. La verdad es que me gustó mucho!!! O sea, quizás no estoy de acuerdo con lo que hace Ryan, no me convence la idea de cambiar para que la otra persona te acepte. La persona te tiene que aceptar como sos, y cuando ya te aceptó, si tenés la necesidad de cambiar por ella, esta perfecto. ¿Cómo se enteró Ryan que había tenido relaciones con Frederic...? Lo primero que se me ocurrió fue Marissa - Jhon - John - Ryan..., pero no sé...!
    Hay que ver qué más nos traes, Mica!
    Genial, por ahora!

    Pablo.-

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  2. Ahhhh buenísimo..!! Ya no puedo esperar para leer el próximo... Me encanto...!! Te felicito...!! Besos...

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  3. muy bueno te felicito y esperare el nuevo capitulo saludos

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. me ha gustado lo que he leido, por favor continua escribiendo.

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  6. Me encanto...!!! Cuando suvis el proximo capitulo..?

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  7. Muy bueno Micaa! Pero dios! No lo puedes cortar un poquito despues?? Esos finales... Espero el proximo cap! :)

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  8. Muuy bueno el capitulo.. :) Sigue asi, por favor no te detengas.. :D

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  9. ta buenisimo me encanto

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  10. esta muy buenisimo cuando sacas el otro capitulo sigue escribiendo

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